I have been always been drawn to illogical colors and textures because they speak to me, about me, about my inner intensity, and of my search for answers.

Creativity has been my touchstone. I view it as the capacity that people have to express their essence, giving them the courage to show their true selves. It is now an aspect of my persona that I fully acknowledge. It comes from a need that has awakened in me and will no longer be silenced.

Textures invite me to feel their roughness and their smoothness. I want to touch them, to mold them and I then wonder what they will be when they are out of my grasp. For this reason I work with natural fibers.

I see in my work the mastery of technique and the evolution of my creative character. Perhaps for this reason I have never been attracted to machine made items, or work that is mass-produced, monotonous and perfectly copied. I never cease experimenting; that is my nature. This permits me to derive new forms from those I have been using, changes which sometimes lead me to good things. I never discard anything. If my first idea doesn't satisfy me I will transform a handbag into flowers or a shawl into a skirt. I respect the work of my collaborators, as well as my own.

I know that handwork reflects the imperfections and perfectibility of humanity. This stimulates me, as does this enormous and vibrant Mexican city, so varied, so vibrant. It inspires and exhausts me.

Often I meet those who are going to use my creations; this influences and inspires me for my next collection of work. These meetings are an important contrast to the solitude I experience during the production of my work.

My greatest wish? To maintain simplicity in my life and family.

Siempre he sido afecta a las texturas y a los colores ilógicos porque me dicen, supongo, algo de mí, de mi ser intenso, de ése que busca respuestas.

La creatividad ha sido un constante anhelo; esa capacidad que tienen las personas de plasmar su esencia fuera de ellas, de atreverse a mostrar su interior. Hoy es un aspecto que permito ver abiertamente, que surge de una necesidad que alguna vez reconocí y que ha despertado para no acallarse más.

Las texturas me llaman, me invitan a sentir su aspereza y suavidad. Quiero tocarlas, lo hago y me imagino lo que sería cuando no las tengo a la mano. Por eso me dediqué a las fibras.

Veo en mi trabajo el dominio de la técnica y la evolución de mi carácter creador. Quizá por ello nunca me han gustado las piezas industriales, por repetidas, monótonas y correctas. No dejo de experimentar: está en mi naturaleza. Ello me permite encontrarle nuevas formas a lo ya conocido,  cambios que a veces me llevan a algo bueno. No desecho nada; si el resultado no funciona, una bolsa se convierte en flores y una chalina, en falda. Respeto mucho el trabajo de mis colaboradoras y el mío propio.

Sé que lo hecho a mano muestra la imperfección y lo perfectible del ser humano, y eso es un estímulo para mí, como lo es esta enorme ciudad, tan contradictoria, tan viva. Me encanta y me agota.

Casi siempre entro en contacto con quien va a usar mi bolsa; esto me influye y me anima para la siguiente producción, ya que  contrasta con la soledad con la que trabajo.

¿Mi mayor anhelo?, mantener la simpleza en mi vida y en mi familia.

My family comes from Hidalgo state, and I was born in Mexico City. I remember that in my family, the women were always embroidering, knitting or doing some sort of handiwork. The older women taught the younger ones techniques from European traditions: knitting, barguello, needlepoint. They made these of materials brought from Mexico City. This was part of our social life, an important part of being womenfolk.

Later, I began to study Industrial Design at the Centro de diseño, cine y television. Here I learned about art, design, and style. When I felt ready to explore my own creativity, I began to make purses of felted wool. This was almost five years ago.

I learned the techniques from an American friend in 2003. I was enchanted by the transformation of the wool via a simple processing of its natural characteristics. The material transforms itself and my influence is limited to directing its metamorphosis.

My learning of felting wool was by chance; the technique was practically unknown in Mexico at the time. I was fortunate to encounter it in its early stages. Now I am teaching it throughout the country.

At first, I began to use Mexican wools, but they were difficult to felt, and their texture was not soft enough for my work. With time, I had to find other sources, and began to import wool from Australia. This wool is from Merino sheep, very soft, which I buy in bulk, uncolored and unspun. In Mexico we spin some of this for making the fabric for handbags. The rest, I use to shrink during the felting process.

With time I have perfected my use of dyes and have chosen my palette of colors.  My academic training in chemistry awakened the interest in me to both dye and transform wool.

At the very beginning of my journey, I knew a group of women at La Caridad, a town in the Mexican countryside. One of them had come to sell me lace napkins. These napkins were priced at 100 pesos (about $7.00 apiece), and each had required almost a month of careful work!  We started to work together; they taught me how to crochet. I gave them designs to execute, manipulating the textures that they used in their children's clothing and in their household fabrics. I felt a similarity in their work and that of the women in my childhood: we had a language in common. This interchange has been a very important aspect of my work.  It is a common ground. We have learned from one another. They have learned much of colors and aesthetic balance, and it has enriched my work in learning of their skills.

My inclination to natural fibers and colors led me to combine other materials: silk, bamboo fiber, mohair, noils = linen (?), angora, and whatever other suitable fiber I encounter. Among the skills that I enjoy most is that called Nuno felt, which involves felting a mixture of wool and silk, making clothing exceptionally sophisticated, a mixture of the coarseness/exuberance/body/fluffiness of wool with the smoothness and transparency of silk.

The varying threads take colors that vibrate with life. ? Felted wool has many uses.  I have used this fabric most often in purses and shawls, but recently I have been creating wall hangings and art works. I try to bring out the richness of the wool textures in making wall coverings, curtains and tapestries.

My work has given me great satisfaction in a short time. During 2012, I sold my work in an exhibition in the store of the Museum of Modern Art in New York in an event called Destination Mexico. Also, in 2012 I will spend some time in Australia. I am planning to learn more to develop the felting process and other technical skills, and to enlarge my work.

Claudia Cornew

Mi familia viene de Hidalgo, aunque yo me crié en la ciudad. Recuerdo que en mi familia, las mujeres de la casa siempre estaban bordando, tejiendo y realizando algún trabajo manual. Las mayores nos enseñaban cómo hacerlo. Normalmente eran técnicas más bien europeas: tejido con agujas, bargello, needlepoint. Las realizábamos con materiales que conseguíamos en el D.F. No era ningún ritual; era parte de lo que hacíamos cuando estabamos juntas, parte importante de ser mujeres y de pertenencia.

Tardíamente, empecé a estudiar la carrera de Diseño industrial en la Universidad Centro de Diseño, Cine y Televisión. Fue una etapa muy estimulante que me adentró en el arte, diseño, moda. Cuando me sentí lista para explorar mi propia creatividad, lo hice fabricando bolsas de Lana Afieltrada (felted Wool)… hace ya casi 5 años.

Había conocido la técnica a través de una señora norteamericana, en el 2003; me encantó la transformación que sufría la lana con la sola aplicación de factores externos, aprovechando sus características naturales. El material se transforma en sí; mi influencia se limita a darle dirección a esa metamorfosis.

El momento de mi descubrimiento fue por demás casual; no se conocía nada de felted wool en México; de hecho, todavía sigue ampliándose su conocimiento. Y yo tuve la suerte de encontrarlo muy pronto.

En un principio empecé utilizando la lana mexicana. No era fácil de afieltrar y su textura era y es más bien áspera. Con el tiempo fui consiguiendo otras lanas, hasta que comencé a utilizar lana importada de Australia. Es de Merino, sumamente suave, que compro en mecha (sin hilar) en color natural; aquí, en México, mando hilar parte de ella para hacer las bolsas. El resto lo utilizo para el proceso de afieltrado en húmedo.

Con el tiempo he ido perfeccionado la utilización de los tintes y he accedido a mi propia paleta. Mi paso por la carrera de química en la adolescencia me despertó la curiosidad por meterme en el proceso, tanto del teñido como de la manipulación de la lana.

Muy al principio conocí a este grupo de mujeres de la comunidad de La Caridad, en el estado de México. Las conocí a través de una de ellas cuando me venía a ofrecer servilletas bordadas. ¡Cobraban 100 pesos por un trabajo que les tomaba un mes realizar! Empezamos a colaborar juntas; ellas me enseñaron el uso del crochet. Yo le di los diseños. Lo que hice fue manipular las texturas que ellas utilizan en las prendas que realizan para vestir a sus niños y a sus casas. Sentí una similitud con el trabajo de mujeres que yo había conocido en mi casa y hablamos en muchos sentidos un lenguaje común. Ese intercambio ha sido un aspecto muy importante de mi trabajo. Es, considero, una buena comunión, ellas han aprendido mucho de colores y balance estético, y yo me enriquezco empapándome de su técnica.

Mi naturaleza experimental me ha llevado a aplicar esta técnica en combinación con otros materiales: seda, bambú, mohair, noils, angora y cualquier otra fibra que encuentre. Dentro de las técnicas que más disfruto está la llamada Nuno felt, que implica afieltrar la lana a través de la seda, creando prendas sumamente sofisticadas, que contrastan la suavidad y transparencia de la segunda con lo burdo de la primera.

Las aplicaciones de la lana afieltrada son infinitas. Yo me he enfocado más a los bolsos y a las chalinas, pero muy recientemente he realizado piezas más artísticas y monumentales. Trato de llevar la riqueza de las texturas que crea la lana a una escala en donde el gozo se hace del dominio público en recubrimientos arquitectónicos de paredes, cortinas y tapices.

Mi trabajo me ha dado muchas satisfacciones, en un plazo muy corto. Durante el 2012, venderé mis piezas en el MOMA de Nueva York en el evento llamado Destination Mexico y, en ese mismo año, pasaré un tiempo en Australia. Tengo planes de aprender más de afieltrado y otras técnicas textiles que apoyen y amplíen mis trabajos.

Claudia Cornew

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México DF